¿Porqué libero mis obras?

Esa fue la pregunta que me hizo Chabi Prau, cuando me invitó a colaborar en el libro-disco que ha publicado magofermín.

Y esto fue lo que le contesté y me lo publicaron.

¿Porqué libero mis creaciones?

Porque la libertad está en la esencia misma del ser humano.La teoría de la relatividad cultural defiende que todas las culturas son iguales: una forma de adaptación al medio en el que tiene que sobrevivir un grupo social determinado.La Antropología, para explicar la cultura, define un patrón universal de la estructura cultural. Este patrón está formado por tres niveles interrelacionados: la infraestructura cultural donde residen los modelos de producción y reproducción y ambos se condicionan y modelan, la estructura propiamente dicha, donde se ubican la economía y la educación -entendiendo ésta como el modo que tiene la sociedad de inducir y perpetuar su paradigma- y la supraestructura donde se alojan, entre otras, el arte y la ciencia.

Los inventos que han transformado la historia, tales como la rueda, la imprenta, la luz eléctrica o internet, son, bien utilizados, vehículos de acercamiento entre las personas, elementos pues de transmisión de pensamiento y conocimiento. Paralela a estos vehículos de transmisión de pensamiento camina la censura. De la tradición oral a la manuscrita, de la manuscrita a la impresa, del bocaoreja a los medios de comunicación, los centros de poder siempre han establecidos formas humanas o divinas de impedir el acceso universal al conocimiento humano porque pensar y conocer nos hace libres e incontrolables.

Quizás sea la aberración llamada “propiedad intelectual” y su materialización en “derechos patrimoniales de autor”, la forma más perversa de autocensura pues hace creer a quien ha creado una obra que, por encima del derecho que tiene la Humanidad entera de acceder al conocimiento, está su propio beneficio (que al final no es sino para un tercero en escena: la industria). Es curioso que Beaumarchais, a quien se le considera padre de las sociedades de gestión de derechos de autor, fuese un hombre que ni siquiera su apellido era suyo-lo tomó de una de las propiedades de su esposa- que hizo varias veces fortuna con el trabajo y vidas de otras personas, traficante de armas y esclavos, procesado por malversación y evasión de capital (¡vaya que actual suena eso!) y enriquecido gracias a la edición de la obra de Voltaire.

Desde el mecenazgo  hasta la industria multinacional del entretenimiento, solo han visto la luz obras que cumplían los criterios exigidos por quienes las tutelaban y, desde el siglo pasado, sobre todo por criterios económicos que nada tenían que ver con lo artístico. Debido a esto la Humanidad ha perdido la oportunidad de conocer miles o cientos de miles de obras que por no tener un valor comercial han quedado fuera, quizás de manera irrecuperable, en el acervo cultural mundial. Es más, obras que fueron publicadas en un pasado pero no tuvieron el éxito comercial que se esperaba de ellas, quedan ahora inaccesibles por la lacra del copyright. Obras incluso que, aún no teniendo valor artístico, bien pudieran haber inspirado otras que si lo tuviesen. Si no se liberan esas obras nunca se podrá acceder a ellas.

Cualquier pensamiento actual pasa, necesariamente, por los acontecimientos que marcan la historia del presente. Que Sol ilumine al mundo no es una casualidad si no una consecuencia del alejamiento social del poder y del acceso, casi, universal al conocimiento y la información. Quienes nos dedicamos a la creación artística hemos asimilado el concepto de cultura al de arte y al hacerlo hemos asumido una responsabilidad que debemos empezar a ejercer.

Si los modos de producción y reproducción pueden condicionar todos los niveles del patrón universal de cultura, el condicionamiento puede ser también omnidireccional y bien podemos, quienes nos dedicamos al arte, modificar nuestras formas de difundir nuestras creaciones de manera que contribuyamos a ese cambio social paradigmático que condicione una nueva sociedad basada en las personas.

Y si la necesidad de transcender está en la esencia misma de la creación artística,del ser humano en definitiva, solo mediante la liberación de tu obra podrás estar presente cuando ya no existas.

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http://intheautumnroad.wordpress.com/ http://soundcloud.com/eme-navarro

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